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miércoles, abril 23, 2008

Los TLC´s y las vacas flacas del presidente Arias

























El presidente Oscar Arias de Costa Rica, ha hecho alusión a la metáfora bíblica, que se acerca un período de "vacas flacas" en la economía. Si deconstruimos esta expresión y develamos lo que el galardonado con Nóbel de la paz, ha expresado en el trasfondo de aquello que ha expresado literalmente, salen a relucir múltiples significantes. Se muestra que tiene claro que hay una crisis económica y un desabasteciendo de granos sin precedentes. Se muestra que en el contexto de su tradición cultural judeo-cristiana, sale a relucir el temor ancestral a los "castigos divinos", en particular el atavismo humano ancestral, del terror a la carestía de alimentos, como aquella carestía de granos que le predijo José al faraón en el relato bíblico. No obstante, sale a relucir un temor desesperado incipiente en presidente Arias; -análogo al pánico que muestra en público el presidente de los EE.UU., G. W. Bush, cuando tiene que referirse al desastroso estado de su economía y que con su típica deshonestidad no acepta el irreversible daño que le ha hecho a su país y al mundo entero-. No obstante si deconstruimos su conducta y su congestionado rostro, Bush se muestra que detrás de su obcecada soberbia, en lo personal no la está pasando bien, pues su economía de guerra se encuentra en picada y que ya se encuentran en una crisis sin precedentes. Pero si volvemos al presidente Arias, su expresión revela que “tras bambalinas” y en lo profundo, teme que los dos años de administración que le quedan, se puedan convertir en período de desestabilización social sin precedentes en los últimos cincuenta años en Costa Rica. Pero que además, surge un sentimiento de culpa, pues si llega a darse una carestía de alimentos, él estará como uno de los principales artífices del las políticas monetaristas neoliberales que han propiciado esto, pues han fomentado la tesis neoliberal de la especialización productiva, y por ello no incentivar una producción agraria autónoma e integral, ni de mantener reservas de seguridad, especialmente de los granos y de tener la confianza ciega que siempre se iba a poder importar los alimentos que fueran requeridos.
Pero las condiciones sociohistóricas actuales, muestran lo falacioso de estas tesis, pues en diversas partes del mundo los exportadores de granos y alimentos están reteniendo sus producciones para sus propias poblaciones, por ello, ya comienzan a darse situaciones de desabastecimiento de granos básicos y en poco tiempo habrá carestía y hambre de millones de personas alrededor del mundo, y de la que a Costa Rica nada le garantiza que pueda escapar, como lo haría suponer las típicas actitudes narcisistas y autistas de los ticos, porque confiarían que “la Virgen de los Ángeles los vaya a proteger”.Y si además, si se analizan las causas y consecuencias de la estrafalaria crisis económica de EE.UU., con la caída del dólar, el alza del petróleo, un crecimiento rampante del desempleo, la caída estrepitosa del sector financiero, la contracción de la inversión en el extranjero de los grandes oligopolios, etc., etc.; lo mejor que podría hacer el presidente Arias, consensuar con los diversos sectores sociales costarricenses, soluciones para renegociar el CAFTA (- como lo exigirán los demócratas con todos los TLC´s- ), creando cinturones de protección para los sectores de producción alimentaria, ante el descalabro económico y la crisis alimentaria surgida en el contexto del capitalismo especulativo en EE.UU.





























Se trata de replantear las políticas económicas, resguardando a la población costarricense de eventuales desabastecimientos de alimentos, así como de situaciones críticas en el sector financiero y productivo. Estas políticas económicas requieren concentrar sus acciones en tiempos de una verdadera "emergencia nacional", estableciendo urgentes estrategias para una producción intensiva de alimentos para el mercado interno (- granos, lácteos, carnes - ) y preparar a la población costarricense para las "vacas flacas" que se avecinan, pues es muy probable que se necesiten recursos para subvencionar los precios de los granos y el pan, para que estos sean asequibles a los sectores de menores ingresos.
Pero con el típico autismo de los políticos costarricenses, en un primer momento los funcionarios de la administración Arias intentaron negarla y luego minimizar la crisis alimentaria.