
El presidente
Pero las condiciones sociohistóricas actuales, muestran lo falacioso de estas tesis, pues en diversas partes del mundo los exportadores de granos y alimentos están reteniendo sus producciones para sus propias poblaciones, por ello, ya comienzan a darse situaciones de desabastecimiento de granos básicos y en poco tiempo habrá carestía y hambre de millones de personas alrededor del mundo, y de la que a Costa Rica nada le garantiza que pueda escapar, como lo haría suponer las típicas actitudes narcisistas y autistas de los ticos, porque confiarían que “la Virgen de los Ángeles los vaya a proteger”.
Y si además, si se analizan las causas y consecuencias de la estrafalaria crisis económica de EE.UU., con la caída del dólar, el alza del petróleo, un crecimiento rampante del desempleo, la caída estrepitosa del sector financiero, la contracción de la inversión en el extranjero de los grandes oligopolios, etc., etc.; lo mejor que podría hacer el presidente Arias, consensuar con los diversos sectores sociales costarricenses, soluciones para renegociar el CAFTA (- como lo exigirán los demócratas con todos los TLC´s- ), creando cinturones de protección para los sectores de producción alimentaria, ante el descalabro económico y la crisis alimentaria surgida en el contexto del capitalismo especulativo en EE.UU.
Se trata de replantear las políticas económicas, resguardando a la población costarricense de eventuales desabastecimientos de alimentos, así como de situaciones críticas en el sector financiero y productivo. Estas políticas económicas requieren concentrar sus acciones en tiempos de una verdadera "emergencia nacional", estableciendo urgentes estrategias para una producción intensiva de alimentos para el mercado interno (- granos, lácteos, carnes - ) y preparar a la población costarricense para las "vacas flacas" que se avecinan, pues es muy probable que se necesiten recursos para subvencionar los precios de los granos y el pan, para que estos sean asequibles a los sectores de menores ingresos.
Pero con el típico autismo de los políticos costarricenses, en un primer momento los funcionarios de la administración Arias intentaron negarla y luego minimizar la crisis alimentaria.














