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domingo, febrero 01, 2015

La pseudociencia de la economía burguesa: el error Reinhart-Rogoff

  Carmen Reinhart & Kenneth Rogoff

En 2010, los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff presentaron un artículo titulado “Crecimiento en un momento de Deuda Pública”. El principal resultado de su investigación es que … la tasa media de crecimiento para países con una deuda pública por encima del 90% del PIB es aproximadamente un 1% menor que si la deuda fuera menor. En promedio, las tasas medias de crecimiento son varios puntos porcentuales menores”. De hecho, países con una relación deuda / PIB por encima del 90% tienen una tasa promedio de crecimiento ligeramente negativa.
Esta ha sido una de las estadísticas más citadas en los debates públicos durante la Gran Recesión. 
La teoría de Paul RyanCamino hacia la Prosperidad presupuestaria” se hace eco de este resultado: “encontraron evidencias empíricas de que exceder el 90% [de deuda pública] de la economía tiene un significativo efecto en el crecimiento económico”. 
El consejo editorial del “Washington Post” considera el estudio como un consenso económico, manifestando que “la relación deuda pública/PIB podría seguir creciendo – y acercarse peligrosamente al limite del 90% que los economistas consideran como una amenaza para un crecimiento económico sostenido
¿Es concluyente? 
En respuesta se ha argumentado que la causa es a la inversa, que la disminución del crecimiento conlleva un aumento de la tasa deuda pública / PIB.  Josh Bivens y John Irons sostuvieron este argumento en el Economic Policy Institute. Pero su argumento asume que los datos son correctos.  Desde el principio ha habido quejas porque Reinhart y Rogoff no entregaban los datos en que se fundamentaba su estudio (Dean Baker). Muchos especialistas  trataron de reproducir los resultados chocando con un muro a diestra y siniestra y no pudieron reproducirlos.
En un reciente artículo "¿Suprime significativamente la Deuda Pública el Crecimiento Económico?" en realidad  una crítica a Reinhart y Rogoff” de Thomas Herndon, Michael Ash y Robert Pollin de la universidad de Massachusetts, contradicen con éxito los resultados.  Después de tratar de replicar los resultados de Reinhart y Rogoff y no conseguirlo se pusieron en contacto con ellos y pudieron acceder a los datos originales que estos habían utilizado. Esto les permitió determinar cómo se habían construido estos datos.
En aquel momento se evidencian tres problemas: 
1) El primero es que Reinhart y Rogoff excluyen selectivamente años de alta deuda pública y con crecimiento económico medio. 
2) El segundo es que usan un discutible método de ponderación de los países. 
3) Tercero, parece ser que  también hay errores de programación de la hoja de cálculo, excluyendo países con niveles altos de deuda pública y crecimiento económico  promedio. Estos tres sesgos sostienen sus resultados y sin ellos no se pueden obtener. 
Exclusiones Selectivas. 
Reinhart y Rogoff usan el periodo 1946-2009 como su periodo, siendo su año inicial aquel con la principal diferencia  entre los países estudiados. El conjunto de datos contiene 110 años de datos disponibles para los países que tienen una ratio deuda pública / PIB por encima del 90% pero solo toma 96 de esos años. El artículo no especifica qué años excluyeron ni por qué. Herndon-Ash-Pollin encontraron que excluyeron Australia (1946-1950), Nueva Zelanda (1946-1949) y Canadá (1946-1950). 
Esto tiene  consecuencias, ya que estos países tienen una elevada deuda pública y a la vez un sólido crecimiento económico. Canadá tuvo una ratio deuda pública / PIB por encima del 90% durante el periodo excluido con un 3% de crecimiento del PIB. 
Nueva Zelanda tuvo una ratio deuda pública/PIB  por encima del 90% durante el periodo 1946-1951. Si se calcula el valor medio de la tasa de crecimiento para dicho periodo, encontramos que  se trata del 2.58%. Si solo se tiene en cuenta el último año, como hacen Reinhart y Rogoff, se conoce que la tasa de crecimiento es de -7.6%.  Ésa es una gran diferencia, especialmente si consideramos como han ponderado los países.
Ponderaciones poco convencionales. Reinhart y Rogoff dividen los años de los países por tramos de ratios de deuda pública / PIB. Así, toman el valor promedio del crecimiento real para cada país dentro de dichos tramos. La tasa de crecimiento de los 19 años que Gran Bretaña está por encima del 90% de la ratio deuda pública / PIB son promediados y se convierten en un solo número. Estos números de país se promedian, sin ponderar, para calcular la media aritmética del peso del crecimiento del PIB real.
Un ejemplo para entenderlo mejor. Gran Bretaña tiene 19 años (1946-1964) por encima del 90% de la ratio deuda pública/PIB con un valor promedio de 2.4 % de tasa de crecimiento.
Nueva Zelanda tiene un solo año en la muestra de datos por encima del 90% de la ratio deudapública / PIB con una tasa de crecimiento de -7.6%. Estos dos números, 2.4% y -7.6% son ponderados de igual forma en el cálculo final como si promediasen ambos países de igual forma. Y esto aunque Gran Bretaña tiene 19 veces más puntos de datos que Nueva Zelanda.
Ahora, podría ocurrir que no se quisieran ponderar de igual forma los años (Herdon,Ash y Pollin consideran correlaciones de series como una posibilidad). Puede ser que quieras tomar episodios. Pero esta ponderación reduce significativamente la media aritmética; si uno pondera por el número de años encuentra un mayor crecimiento por encima del 90%. Reinhart y Rogoff no discuten en su artículo esta metodología, tampoco el hecho de que están ponderando de esta manera ni su justificación.
Error en la programación de la hoja de cálculo. 
Herndon, Ash y Pollin muestran que: “Un error de Reinhart y Rogoff en la programación de la  hoja de cálculo excluye completamente cinco países, Australia, Austria, Bélgica, Canadá y Dinamarca, del análisis. Reinhart y Rogoff  promedian los datos en las celdas de las líneas 30 a 44 en lugar de las líneas 30 a 49 … este error en la hoja de cálculo … es responsable de -0.3 puntos de porcentaje de error en los datos publicados por Reinhart y Rogoff sobre el promedio real del crecimiento del PIB en la categoría  mayor de la ratio deuda pública / PIB”.
Bélgica, en particular, tiene 26 años por encima de la ratio del 90% de deuda pública/PIB con un promedio de tasa de crecimiento del 2.6% (aunque solo se le ha contado como un único punto debido a la ponderación mencionada anteriormente) 
En el siguiente gráfico se puede ver la caja azul de Excel para las fórmulas donde se aprecian los datos omitidos(imagen adjunta):
 La equivocación de Reinhart y Rogoff, es decir uno de los pilares argumentales empíricos que proporcionan los fundamentos intelectuales para el desplazamiento global hacia la austeridad a principios de 2010 se basó en que alguien accidentalmente no actualizó una fórmula en una fila en una hoja de cálculo Excel.
Por tanto, Herndon, Ash y Pollin  han encontrado que “la tasa promedio de crecimiento real del  PIB para países que acarrean una ratio deuda pública / PIB por encima del 90% es realmente 2.2% y no -0.1% como pretendían Reinhart y  Rogoff”.  Estudiando los datos en profundidad han sido incapaces de encontrar un punto límite donde el crecimiento caiga rápida y significativamente. También se evidencia de manera clara por qué deberían mostrar sus datos online, así podrían probablemente ser revisados. 
Pero más allá de todo esto, analizando los datos y cuánto pueden colapsar debido a esta o a aquella asunción, se deriva claramente que no hay números mágicos ahí fuera. La deuda necesita ser tenida en cuenta como una respuesta a las circunstancias contingentes que padecen las economías en todo el mundo: desempleo masivo, una Reserva Federal (FED, EE.UU.) tratando desesperadamente de ganar tracción en el nivel cero más bajo y una diferencia entre lo que podríamos producir y lo que realmente se produce. 

lunes, diciembre 02, 2013

¡Índices de Libertad Económica!:Farsas alevosas que ocultan deudas privadas catastróficas

Tras los países mejor rankeados con los índices de libertad económica, se ocultan las mayores deudas privadas del mundo, que luego son convertidas en deudas públicas (bail-out), transfierendo los costos de la bacanal privada de los mercados a los activos de los estados, a los servicios sociales, de salud y de educación, al trabajo y la vivienda de millones de personas y finalmente a los recursos de los ahorrantes bancarios (bail-in). Es una tragedia planetaria, producto de los dogmas del fundamentalismo de mercado y del mercenarismo financiero derivado. 



 
La manera alevosa de manipular la información por parte de los exponentes de la economía burguesa, quedó en evidencia recientemente, en lo que se ha denominado como "error" de Reinhart y Rogoff (- Ver: La pseudociencia de la economía burguesa: el error Reinhart-Rogoff -), que más que un simple error, es un horror descomunal que ha tenido implicaciones sobre los rescates financieros de muchas naciones y millones de personas. 
Pero, también queda en evidencia, que este tipo de economistas, distan mucho de ser científicos buscando resultados fiables, conocimiento verdadero, pues son más bien un tipo de ideólogos, al servicio de las agendas de algunos sectores de poder económico mundial, por lo que sus informes, no sólo fraccionan la realidad de los sistemas económicos concretos,  sino que permiten justificar teóricamente la toma de decisiones que garantiza la acumulación dineraria en una parte y el sacrificio del presente y el futuro económico y social de millones de personas. 

Tal fragmentación de la realidad, las farsas teóricas, falacias y falsedades, son comunes entre este tipo de ideólogos, que en no pocas ocasiones se autodenominan "liberales" y defensores de la "libertad económica" de las naciones. 

No obstante, descubrir el error de Reinhart y Rogoff, no sólo es una prueba patente, que ni se sigue una metodología de investigación científica, ni se asume responsabilidad  ética sobre los impactos sociales de tales resultados, pues son millones de seres humanos, en sus necesidades básicas que se verán afectadas.  De hecho, el análisis de la deuda realizado por Reinhart y Rogoff es fragmentario, dado que rinde única importancia al endeudamiento público (de ahí la exigencia de los planes de austeridad a muchas naciones) pero genera una exclusión selectiva alevosa, cuando invisiviliza los  peligros de la deuda privada. 

El informe de marras, asume sus resultados como objetivamente "científicos", y se toman como punto de partida para instaurar los planes de austeridad que hoy tienen a Europa en una recesión tan brutal como innecesaria.  Este es el momento, que no se han exigido las explicaciones, sobre el hecho qué dejaron fuera la deuda privada, que es la que hoy tiene paralizada la economía por el efecto del desapalancamiento. Ni mucho menos, se ha tomado en consideración los errores y sesgos descubiertos en el infome, para corregir los errores y cambiar las políticas económicas sobre los países de la zona euro. 

  Deuda pública y privada como porcentajes del PIB

El Wall Street Journal publicó un mapa interactivo con la evolución de la deuda pública y privada como porcentaje del PIB desde 1990 hasta 2012, para una importante cantidad de países, incluyendo a los más grandes y endeudados como Estados Unidos, Japón, Holanda, Reino Unido, Alemania, España e Italia, que he reunido en esta gráfica.
 Deudas pública versus deudas privadas, respecto del PIB, desde 1990

Resulta particularmente preocupante, cómo los agentes causantes de la crisis mundial, no sólo no han resuelto los factores que hicieron estallar la burbuja subprime, sino todo lo contrario, se han mantenido, dentro de una inmensa bacanal de endeudamiento privado, de especulación bursátil con instrumentos derivados, que fue lo que llevó a un nivel de insolvencia tal, por parte las deudas privadas, tanto del sector financiero como corporativo, que tuvieron que ser asumidas por los estados y se convirtieron en deudas públicas, generando una espiral en ascenso, tanto de las deudas privadas, como de las deudas públicas, y que obligan al erario público a hacer gigantescas emisiones dinerarias inorgánicas, para realizar rescates financieros billonarios al sector privado, por parte del los Bancos Centrales, y que más que ser una solución temporal, cinco años después, parece haberse convertido en permanente, mostrando que las teorías económicas vigentes del capitalismo, son incapaces de dar cuenta de la realidad económica, mucho menos de poder dar una solución permanente a los factores causantes de la crisis. Lo que los organismos financieros internacionales y los bancos centrales de las naciones han hecho ante la descomunal crisis producto de la desregulación y endeudamiento del sector privado (¿libertad económica?), han pretendido para mantener a flote sus sistemas financieros y bursátiles, ha sido emitir deuda y más deuda, para evitar que todo el sector privado se desplome de manera sistémica. Además, los bancos centrales, como la Reserva Federal de la FED de EE.UU., no solo hacen trillonarias emisiones inorgánicas para poder seguir pagando los gastos básicos estatales, sino que tienen que intervenir en directo en los mercados financieros y bursátiles, tanto para rescatar bancos, como para la compra directa de activos financieros y bursátiles (¿tóxicos?), como si fuera otro agente de mercado y es  por eso que las bolsas han hecho verdaderas orgías con fondos provenientes de los erarios públicos, alcanzando récords históricos, por eso, es que en la actualidad los mercados aparentan que la crisis financiera parece ser superada (-Ver: Se acabó el recreo-).

Pero la economía real está desmantelada, por lo que el sector productivo de la U.E., Japón y EE.UU., no es capaz de echar a andar sus motores económicos, de tal manera puedan solventar eventualmente tanto al deuda pública, como la deuda privada. Todo lo contrario, las deudas siguen creciendo exponencialmente, pues EE.UU tiene un 86.4% de Deuda Pública y 259.8% de Deuda Privada respecto de su PIB. Y permanentemente tienen que estar pidiendo al Congreso de EE.UU. que levante el tope de la deuda, para seguir haciendo emisiones inorgánicas y así mantener la farsa, que son la mayor economía del mundo. Pero el sistema total se encuentra colapsado y tienen que endeudarse para poder pagar sus gastos básicos y seguir sosteniendo de manera artificiosa el sistema financiero y bursátil (Ver: Los acreedores advierten:la burbuja de la deuda estallará y provocará la peor crisis). Aun cuando aparecen informes de algunos indicadores, que parecen ser positivos, como es el caso que se reporta que el desempleo disminuye, lo cierto es que luego de cinco años de crisis, los indicadores de desempleo abierto (atenuados por un subempleo que lo triplica, pues se contabilizan como empleados diferentes, aquellos que trabajan fraccionariamente por horas, y en diversos empleos parciales y temporales), es más lo que ocultan de los millones de personas desempleadas y que ya no encuentran empleo, ni solicitan asistencia pública por desempleo, que lo que se reporta oficialmente que es un 7.6%. De hecho los datos no oficiales e independientes, reportan un desempleo abierto de 14,3% (-Ver: Unemployment Is Really 14.3%. -- Not 7.6%).

  No obstante, los tanques de pensamiento de sectores conservadores, que se autodenominan como "liberales", defensores de la libertad, del éxito económico, de la liberalización de las economías, de la economía de mercado; en torno a a la actual crisis económica global, jamás han aceptado la responsabilidad de las teorías económicas a las que se adhieren, y por medio de una serie de hipótesis auxiliares, ad hoc, de manera anti-científica, han protegido el núcleo duro sustentador de sus doctrinas capitalistas. El cinturón protector de hipótesis ad hoc, se realiza, exculpando la responsabilidad de la desregulación de los mercados financieros, todo lo contrario a como sí lo reconoció el mismo ex Presidente de la Reserva Federal de EE.UU.Alan Greenspan, en octubre 23 de 2008, frente al Presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental del Congreso de los EEUU, que investigaba las causas de la crisis financiera (Ver: Greenspan, reconoce su error). 

Greenspan, quien estuvo al frente la política monetaria estadounidense entre 1987 y 2006, reconoció que los mercados "deberían estar mucho más regulados para impedir el peor tsunami financiero del último siglo", lo cual es un "mea culpa" tardío, pues mientras estuvo al frente de la FED, aceleró el proceso de desregulación, que permitió a los mercados financieros multiplicar los sofisticados derivados financieros o instrumentos derivados como productos financieros,  cuyo valor se basa en los precios de otros activos, tal y como lo son los fondo de inversión libre (Hedge Funds) y las permutas financieras (swaps). 
Una de las expresiones más conspicuas del tipo de movimientos financieros que requieren plena libertad económica, el libre flujo de capitales desregulados, son los fondos de inversión libre o Hedge Funds. El objetivo de un hedge fund es revalorizar el dinero depositado por los inversores, y para ello se acude a todos los mercados financieros (acciones, deuda privada, deuda pública, futuros, etc.) buscando rentabilidades. El objetivo es especular, y para eso prácticamente todo vale. Se establecen valores presentes, sobre la base del precios futuros, es decir, es el teorema de la utilidad marginal, desarrollada por la Escuela Austríaca, por economistas burgueses como Carl Menger, E. von Böhm Baverek o F. Hayek. Un caso, del poder de estos tipos de instrumentos financieros desregulados, lo mostró George Soros, quien utilizó su Hedge Fund para especular contra la libra esterlina. Primero George Soros pidió prestado 15.000 millones de libras esterlinas, y las cambió sigilosamente a dólares. El objetivo de Soros era apostar en corto con las libras, es decir, apostar a que perderían valor. Cuando tenía todo preparado y quiso atacar se las arregló para que fuera muy sonado: convocó a los medios y anunció que estaba convencido de que la libra caería. Entonces vendió masivamente sus libras prestadas y envió así la señal al mercado de que la libra caía de verdad (en efecto, la venta masiva, sumada al miedo del resto de tenedores de libras(psicología de rebaño), hizo que cayera). El gobierno británico respondió con todas sus armas de política monetaria, pero tras gastar más de 50.000 millones de dólares tuvo que rendirse: los especuladores le habían vencido. Con la libra por los suelos Soros compró 15.000 millones de libras (que ahora valían muchos menos dólares) y las devolvió (era un préstamo). Las ganancias fueron descomunales, y la enseñanza más: un especulador, desregulado guiándose por los principios de libertad económica, uno solo, podía hundir a un país entero.  

Este tipo de instrumentos financieros derivados, son contratos privados pactados directamente por las partes, donde se establece la obligación de comprar / vender un bien o activo en una fecha futura, fijando hoy el precio y otras condiciones. Esta compra de activos financieros, estableciendo valores presentes, sobre la base del precios futuros, encuentra su fundamento teórico en la teoría de la utilidad marginal, desarrollada por la Escuela Austríaca, por economistas burgueses como Carl Menger, E. von Böhm Baverek o F. Hayek. De hecho, estas teorías de la utilidad marginal y su análisis del interés y de los tiempos de producción son uno de los pilares financiero-corporativos en que se sustenta toda la economía especulativa y por ende, son por defecto, las factores de fondo, de las burbujas especulativas y sus estallidos, que tienen hundido al mundo en la crisis actual. 

Las tesis de la utilidad marginal de la escuela austriaca de economía, son las que facultaron la creación de gigantescas ficciones financieras, convirtiendo pasivos (deuda privada), en activos financieros derivados sobre utilidades futuras, y los cuales, cuando el soporte financiero proveniente del sector trabajo, de los ahorrantes, de los cotizantes, de los casa-habientes, de los sustentadores de valor-trabajo real, no pudieron soportar la gigantesca pirámide ponzi invertida que recaía sobre sus espaldas, todo el esquema financiero de desplomó, y se dejó caer todo el peso destructivo sobre los trabajadores y los casa-habientes. 

Luego de la caída de Lehman Brothers(15 de Setiembre, 2008), la Secretaría del Tesoro de EE.UU., en vez de dejar caer las instituciones financieras privadas que generaron la crisis, ante la inminente caída de la aseguradora AIG, que implicaba un desplome económico sistémico, se iniciaron los mega-rescates financieros (bail out) de estos activos "toxicos" del sector financiero privado, llegando incluso a la nacionalización de los bancos más importantes, convirtiéndo así la deuda privada en pública, pues en caso contrario, todo el sistema capitalista, se hubiese desplomado y muy probablemente, EE.UU, hubiese desaparecido como una nación unificada (Ver: Greenspan entona el 'mea culpa' por la desregulación de los mercados financieros ).

 Así pues, confiar en la autoregulación de las instituciones financieras de libre mercado (-mano invisible de Adam Smith-), por parte Greenspan, un economista inspirado en el monetarismo de Friedman y en el objetivismo de Rand, llevó a estallido de la burbuja subprime, que obligó a EE.UU. a tomar la dirección inversa para impedir una caída sistémica del modelo capitalista, pues el Gobierno de EE.UU. en poco tiempo tuvo que asumir el control de entidades hipotecarias como Freddie Mac y Fannie Mae, nacionalizó buena parte del negocio de seguros con su intervención en American International Group (AIG), compró los paquetes de contro de acciones en los grandes bancos privados, como también de las grandes corporaciones automotoras (-Ver: La nacionalización de General Motors -). La deuda pública se disparó, en un intento desesperado de salvar al sector privado de sus gigantescas deudas. Esto palió el problema temporalmente, pero los factores que generaron la crisis, no sólo no se subsanaron, sino se incrementaron, y hoy, la deuda privada en EE.UU. es muchas veces mayor que la deuda pública (Ver: La crisis financiera en Estados Unidos). El efecto dominó sobre el resto de las grandes economías no se hizo esperar, y este es el momento que las grandes naciones industrializadas, se encuentran en una caída en espiral de sus economías y nada hace prever alguna solución de fondo, todo lo contrario, parece avecinarse una crisis mucho mayor que la iniciada en 2008. (Ver: World debt comparison: The global debt clock http://econ.st/19aKepyNational Debt Clocks From Around The World).

En la imagen superior, los Hedge Funds privados, se convierten en activos tóxicos en el 2008 y son reflotados, por medio de Deuda pública, convirtiendo la especulación y latrocinio privado, en la quiebra de los erarios públicos y la miseria de millones. El estallido de la burbuja inmobiliaria en el 2008, convirtió los instrumentos de inversión libre como los Hedge Funds, en "activos" tóxicos, y todas las entidades financieras que se soportaban en ellas, entraron en insolvencias o quiebras, por lo que tuvieron que ser rescatados con billones de dólares provenientes del erario público (bail out), por parte de políticos vinculados estrechamente a la banca y las bolsas. El primer caso fue el del banco de inversión Bear Stearns , puesto que en 2008 tuvo que responder ante las pérdidas de dos hedge funds que gestionaba (en paraísos fiscales) y eso le hizo hundirse definitivamente. Fue vendido a precio de saldo a JP Morgan por intermedio de su ex CEO, Henry Paulson, que en ese momento fungía como Secretario del Tesoro de G.W. Bush en la Casa Blanca y quien fue el gestor a nivel planetario de este tipo de rescates, por medio de los cuales, este tipo de fondos, fueron reflotados artificialmente, por lo que volvieron a hacer beneficios y a proseguir con su actividad especulativa.Ante esta situación, el subjetivismo de la utilidad marginal de la Escuela Austríaca volvió a tomar fuerza, dado que los rescates, modificaron las creencias de los agentes financiero-bursátiles, dado que eliminaron el "riesgo moral" de sus movimientos financieramente riesgosos en los mercados bursátiles. Por lo que todos los agentes financieros (inversores y gestores especialmente), no tuvieron empacho en seguir sus especulaciones desregulados de este tipo de fondos, dado que los Estados salvarán a cualquier entidad financiera que tenga pérdidas y con ello hagan peligrar el sistema (casi todos), por lo que no tienen presente el riesgo real de pérdidas. Es el teorema de la utilidad marginal, sin riesgos futuros. Los agentes financeros de los mercados, saben que la factura la pagan los trabajadores con los planes de ajuste, restructuración, recortes salariales, privatizaciones y otras medidas, de modo que no se preocupan en no repetir las mismas actividades que les han hecho una acumulación dineraria sin freno. Para el 2013, en España por ejemplo, en medio de seis millones de desempleados y la gente suicidándose por deshaucios, exiten 1500 agentes nuevos, con un capital a más de un millón de dólares. Son unos reducidos sectores de clases altas los que se benefician de los negocios de los fondos de inversión libre o de inversiones colectivas (fondos de pensiones, fondos de inversión, hedge funds, etc.) y por ello, crece exponencialmente la diferencia entre quienes ingresan cada vez menos por su salario y quienes ingresan cada vez más por sus actividades financieras. 

Ya sean las tesis monetaristas, marginalistas, keynesianas o neokeynesianas (-variantes dentro del mismo sistema capitalista, y que comparten los mismos errores en sus puntos de partida, como en sus puntos de llegada, aunque tengan algunas divergencias metodológicas de grado-), ninguna da en clavo, respecto a cómo solventar el problema, pues renuncian a reconocer, que el problema se origina en el desface entre las relaciones de producción y los medios de producción.  Ni los estímulos neokeynesianos (Paul Krugman), ni la austeridad hayekiana (medidas similares impuestas por la Troika en la Zona Euro, pero las que afectan a la población, no a las instituciones financieras privadas que provocaron la crisis, como sugirió Hayek, porque si lo aplicaran, la contracción monetaria sería tal, que la economía mundial volvería al medioevo), ni el monetarismo expansivo friedmaniano (EE.UU. en la era Greenspan y luego convertido por Bernanke, en un neo-keyne- monetarismo, aplicando salvamentos billonarios a los bancos y las bolsas a costa del erario público, por lo que es un frankestein neokeynesino-friedmeniano, ver: “Is Fed chairman Ben Bernanke a follower of John Maynard Keynes or Milton Friedman?”, Bernanke's Monetarism Is a Logical Impossibility) no han dado muestras, que hayan acertado para resolver los factores de fondo de la gran recesión económica (-Ver: Crisis económica de 2008-2013-). 

Todo lo contrario, los más conspicuos "liberales" se mantienen porfiadamente apelando a las recetas del fundamentalismo de mercado, por lo que, proyectan su responsabilidad y deforman la realidad, apelando a que nunca se liberalizó lo suficiente los mercados o las inversiones monetarias, que sus regulaciones fueron las causantes de la crisis, y que más bien, lo que se han tomado son soluciones de "socialismo monetario" (-escandaloso oxímoron-) o expansionismo monetario, al cual acusan de ser el causante de la crisis. Esta negación de los fallos endógenos a los mercados desregulados,  más que errado es perverso y muestra un problema más que económico, de carácter ético. Este tipo de proyecciones de sus propios errores, deriva en una esquizofrenia económica, pero que es asumida como una explicación válida, por muchos de los crédulos seguidores de tales doctrinas liberales, lo cual evidencia que el fundamentalismo de mercado es un fenómeno más cercano a la religión que a la ciencia

Pero estos "liberales", o más bien "pseudo-liberales"  (-basados en un falacioso concepto de libertad burguesa, del acaparamiento de los recursos y servicios que son públicos, por parte del Sector Capital-), apelan permanentemente a los índices de libertad económica, elaborados por Tanques de Pensamiento (Think Tanks) ultra-conservadores, como:  Fraser Institute y Heritage Foundation. Según esta última, lo que se busca medir es como las instituciones básicas que protegen la libertad de los individuos para perseguir sus propios intereses económicos y como esta libertad se traduce en prosperidad para la sociedad.  Entre los países mejor raqueados en esas listas de libertad económica, se encuentran: Hong Kong, Singapure, Nueva Zelandia, Australia, Suiza, Canadá y por América Latina, el mayor exponente es Chile. 
Pero no se muestran datos sobre sus realidades sociales concretas, sobre sus encadenamientos productivos, sobre las relaciones sociales de producción, sobre las condiciones del sector trabajo, sobre sus niveles de pobreza, sobre su exclusión social, y más bien se ignoran indicadores como el Coeficientes de Gini  y otros que revelan diversos factores sociales, pues fraccionan lo social de lo económico y de los político; dejando en evidencia que su metodología clasificatoria, no sólo es incompleta, sino fragmentaria de las dinámicas reales de los sistemas sociales.
Esto, en un momento, que los investigadores de punta, para dar cuenta de la realidad social y económica, apuntan a modelaciones de sistemas dinámicos y complejos, a modelos no determinísticos (caóticos) y probabilísticos, que permitan hacer una aproximación a los patrones de interacción dinámicos de las múltiples variables y sus valores dentro de un sistema económico (Ver: “Probabilidad, economía y la teoría del valor trabajo (E. Farjoun & M. Machover)” , A new attractor for the rate of profit (Paul Cockshott, Allin Cottrell and Tamerlan Tajaddinov) http://bit.ly/1amQuvS, Econophysics and the complexity of financial marketsPolitical economy: value and labourEconophysics of Stock and Other Markets http://bit.ly/1bOYcwOEconophysics — Economics E-JournalHyperion International Journal of Econophysics & New Economy).