Desde la proclamación de la denominada “independencia” en 1821 de Centroamérica respecto de la corona española, los grupos oligárquicos de cada país emergente, -que se refigurarán como burguesías agromercantiles -, no fueron capaces de lograr la reunificación centroamericana en un sólo Estado Federal que garantizara una relativa independencia política, económica, con la respectiva soberanía de un estado nacional. Los diversos intentos de reunificación de Centroamérica, fracasaron estrepitosamente, en tanto predominaron los intereses particulares de las distintas oligarquías burguesas nacionales, y no los intereses del bien común y desarrollo social de sus poblaciones.
Los estados centroamericanos en poco tiempo se vieron involucrados en las contiendas derivadas de los intereses neocolonialistas, del gran imperio británico por una parte y de los intereses encontrados entre los distintos sectores políticos y financieros hegemónicos estadounidenses, que terminarán por llevarlos a una guerra civil. Los intereses imperiosos de las potencias neocolonialistas, estaban orientados a construir el canal interoceánico por el río San Juan y el Lago de Nicaragua, pero que por ser una región limítrofe, este proyecto llegará a provocar conflictos entre Nicaragua y Costa Rica por el control del futuro canal, de manera velada o abierta.

El Ferrocarril a vapor, centro del imperio ferroviario de C. Vanderbild
Los intereses norteamericanos estuvieron representados por varios sectores, de los cuales, el más poderoso, fue del magnate del ferrocarril estadounidense: Cornelius Vanderbilt (1794–1877), quien tenía en un primer momento, el apoyo tanto político como militar, de su gobierno, para que lograra someter bajo su control la ruta del tránsito que se ubicaba en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica por medio del río San Juán y en el Lago de Nicaragua, de especial interés, no sólo comercial, sino geopolítico. Vanderbilt, desde 1849, se apoderó de la ruta del tránsito que conducía al oro de California, generándole extraordinarias ganancias para la época: $1 millón por año. En un primer momento era accionista más importante de la Compañía del Transito de Nicaragua.
Ruta del Tránsito por el Río San Juan y Nicaragua, XIX
No obstante, para 1853, en el voraz mundo financiero, ya lo han desplazado. Así las cosas, sus socios y enconados rivales Charles Morgan y C. K. Garrison, se propusieron quitarle el negocio de transportación de pasajeros que él había conseguido a través de la concesión que Nicaragua otorgó oportunamente a la Compañía del Tránsito.
A su vez, con el objetivo de conquistar Nicaragua, se planificó una incursión filibustera por el coronel tejano H. Kinney entre 1854 y 1855, había fraguado un plan para apoderarse de la Mosquitia (la costa atlántica de Nicaragua) y quien se encontraban en contubernio con el presidente Franklin Pierce (1804- 1869) y apoyado por varios empresarios estadounidenses.
No obstante todos estos intereses económicos en la región, fueron perturbados por la traición de su amigo William Walker, quien pretendía quedarse con la ruta del tránsito por medio de su pequeño grupo de mercenarios armados, sacar provecho de la guerra civil nicaragüense entre los grupos oligarcas de León y los de Granada y de paso anexar los estados centroamericanos a los estados esclavistas sureños. Walker llega a Nicaragua en 1855 y toma Granada. Morgan y Garrison convencieron al ya poderoso William Walker para que le “recomendara” al entonces presidente de Nicaragua: Patricio Rivas que procediera a embargar buques y bienes de la Compañía del Tránsito con el propósito de exigir el pago de una fuerte suma de dinero que esta compañía era en deber a Nicaragua: Walker mordió el anzuelo. Como consecuencia de la “recomendación” de Walker, el presidente Patricio Rivas decretó la revocación del contrato concesionario de la Compañía del Tránsito, noticia que --gracias a los intereses de Walker-- Morgan y Garrison conocieron varias semanas antes que el comodoro Vanderbilt. Cuando esta noticia reventó en Nueva York y fue del pleno conocimiento de Vanderbilt, Morgan y Garrison ya habían vendido muy bien sus acciones de la Compañía del Tránsito en el mercado de valores (por cierto fueron compradas con gusto por el propio comodoro Vanderbilt y sus asociados) y ya también el valor de mercado de las mismas había caído de forma dramática; esta movida financiera de Morgan y Garrison dejó cuantiosas pérdidas al comodoro Vanderbilt y a sus asociados, a quienes no les quedó otra salida que soportar el golpe y comenzar a maquinar en silencio la correspondiente venganza; la enemistad que Walker adquirió innecesariamente en la persona del multimillonario Cornelius Vanderbilt, le traería muy pronto su propia destrucción.
2.0. Las oligarquías centroamericanas frente a Walker
Ante la irrupción de Walker en Nicaragua los grupos oligarcas centroamericanos reaccionaron horrorizados, y se vieron obligados a defenderse contra lo que amenazaba sus bienes: sus esposas, bienes y haciendas. Para entonces el presidente de Guatemala era: Rafael Carrera, en de El El Salvador: Rafael Campo, de Honduras: Santos Guardiola y de Costa Rica: Juan Rafael Mora Porras; quienes representaban los sectores conservadores de grupos oligárquicos de sus propias naciones y que vieron amenazados sus intereses con la llegada de Walker.
Mapa de la región centroamericana en el siglo XIX
Como parte de las ficciones creadas por los historiadores burgueses, se encuentran las llamadas “guerra nacionales” específicas de cada nación, cuando en realidad se produjo una guerra centroamericana, en la que estuvieron involucrados los grupos oligarcas centroamericanos, incluidos los oligarcas nicaragüenses que se encontraban en guerra entre sí y que provocaron la llegada de Walker y los filibusteros sureños, así como los grandes intereses plutocráticos de los norteños como Cornelius Vanderbilt.


















