Costa Rica y su perverso modelo económico, desarticula día a día, los residuos de cohesión que aun sobreviven: in crescendo acumulación de riqueza en sectores como el financiero, y desplomándose la economía sostenida en el trabajo productivo real, como el sector agrario y agro-industrial.
Las consecuencias se hacen entonces, a su vez, cada día más obvias, a decir, un apartheid amurallado de exclusión social, en el cual, la lucha por la sobrevivencia de los sectores poblacionales mayoritarios y excluidos, se acentúa y se traduce en una guerra de todos contra todos, en la ruptura de los filamentos de la cohesión social, que permitían niveles de convivencia humana, que hoy desparecen, iniciando por los viciados ambientes de violencia puertas adentro, esto es intrafamiliar, a la violencia diaria puertas afuera, producto de un Estado insolvente para cumplir sus funciones básicas, que se hace evidente en el caos de los servicios públicos, las pésimas infraestructuras, un sistema vehicular y de transportes colapsado y en violencia armada callejera, que se volvió cotidiana, desde asaltos a mano armada hasta los cotidianos asesinatos selectivos de bandas.
Ajusticiamiento de un sicario en Desamparados, San José, Costa Rica
Escenas como esta, cada vez son más frecuentes.
El narcotráfico internacional, es la otra cara del mercado libre transnacionalizado
¿Dónde está el crecimiento laboral, económico y social, con BMW incluidos, que prometieron los sectores políticos representantes de la oligarquía plutocrática de Costa Rica, si se aprobaba el TLC - EE.UU. (CAFTA-DR) y demás Tratados de Comercio internacional?. Es obvio, que no sólo han sido una estafa económica, ha significado una regresión social, que se ha convertido en una caída en una espiral que parece no tener fin.
Costa Rica es el único país que incrementa su desigualdad en América Latina
De acuerdo al Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), se mostró una variación interanual de 4,7% en marzo de 2016, según datos de la tendencia ciclo publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR). Si se analizan los detalles, queda en evidencia, quienes son los ganadores y quiénes son los perdedores, del modelo económico de tendencia "neoliberal", que se ha impuesto en Costa Rica en las últimas tres décadas, e institucionalizado por medio de una estructura jurídico-administrativa, alevosamente ensamblada, para la acumulación de riqueza en ciertos sectores privilegiados, y dejar a la libre, un desempleo que aumente desaforadamente el ejército industrial de reserva (Marx), se incrementen los índices de exclusión social, medidos por el Coeficiente de Gini, y que se traducen en una brutal pauperización humana, y en aumento de la pobreza y la miseria, que llega a niveles inéditos en los quintiles inferiores de la población costarricense, silenciosos y sin una voz con la cual exigir equidad o cuando menos cual pedir auxilio.








